Ver, dibujar, comunicar: El dibujo como instrumento de desarrollo. La Casa Encendida y VII Bienal de Arte Contemporáneo Fundación ONCE. 05 mayo al 23 junio 2018

 

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Ver, dibujar, comunicar: El dibujo como instrumento de desarrollo

Del 05 mayo al 23 junio 2018

Sábado: 11.00 – 13.30 h

Dirigido a Mayores de 16 años


Dentro de un planteamiento intergeneracional e inclusivo, consideraremos el dibujo un instrumento para la formación en valores individuales, sociales y colectivos. Las personas participantes podrán llegar a conseguir objetivos a través de la expresión plástica que les ayudarán en todos los campos de la existencia, como la visión espacial, la comunicación no verbal o la creatividad.

Desde la dimensión formativa, de ocio y saludable del dibujo, será un instrumento de extraordinaria utilidad para disfrutar y desarrollar los potenciales personales, facilitar la socialización y la adaptación creativa al medio. Al ir más allá del campo de la creación estrictamente “artística”, el taller será útil para personas con diferentes edades y capacidades, sin necesidad de tener conocimientos previos o habilidades especiales, de tal manera que el aprendizaje pueda extenderse tanto a cuestiones artísticas como a actividades formativas, de desarrollo personal y profesional, gestión saludable del tiempo libre, etc.

La última sesión será de puertas abiertas, a modo de taller abierto, para compartir, exponer el trabajo realizado y facilitar la participación de amigos y familiares que deseen asistir.

Programa

Los materiales de trabajo: lápiz, carboncillo, tinta, pastel, etc.

El dibujo de objetos, del cuerpo humano y del paisaje.

La representación del espacio; la perspectiva.

El dibujo basado en la memoria y la imaginación.

Trabajos individuales y colectivos.

El material necesario se entregará en el curso.

Impartido por

Jesús Placencia, desarrolla su actividad profesional en los campos de la arquitectura y las artes plásticas. En paralelo a ello, trabaja desde hace años en la pedagogía del dibujo, no sólo como medio de expresión artística, sino como instrumento de desarrollo integral de las personas. Ha realizado talleres formativos para colectivos diversos: adultos, niños, personas con alguna discapacidad, personas en riesgo de exclusión social, talleres escénicos, etc.

Colaboran

Sin títuloSolidarios para el Desarrollo, Centro Comunitario Casino de la Reina (Departamento Servicios a la Ciudadanía Distrito Centro Madrid), Plena Inclusión Madrid, Federación Española de Enfermedades Raras (Feder), Proyecto “Los mayores también cuentan”, Centro de Rehabilitación Psicosocial CRPS. Intress Arganzuela, Asociación Párkinson Madrid y Universidad Nebrija.

Coordinado por: Juan Cruz, psicólogo experto en programas de ocio y fundador de Desarrollo Integral de Ocio y Tiempo libre (DiotoOcio).

Dirigido a: personas de cualquier edad, capacidad gráfica y diversidad funcional -física, sensorial o intelectual- cultural, voluntarios, cuidadores, estudiantes y profesionales de la educación, la salud y con perfiles artísticos, etc.

Duración: 20 h.

Con la colaboración de: Fundación ONCE.

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Bibliotecas.madrid

https://bibliotecas.madrid.es/UnidadWeb/UGBBDD/Actividades/ActividadesPorEntidades/CasaEncendida/ficheros/TalleresMayoAgosto.pdf

 

Difusión

 

 

Abrir la mente, Ver, Dibujar, Comunicar en grupo

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Pensamos que vemos con los ojos, dibujamos con las manos y nos comunicamos con el habla. Sin embargo, el arquitecto Jesús Placencia, dentro de su taller impartido en La Casa Encendida (7 de mayo- 25 de junio) ha enseñado a sus asistentes que se ve a través del dibujo, creado desde el interior de cada persona, para comunicarse con el entorno.

En una actividad donde la mayor prioridad es la eliminación de las barreras y los prejuicios, tampoco existen los límites de edad, como confirma África, quien con tan solo diez años ya lleva tres asistiendo al taller. En su tabla guarda los dibujos que ha realizado a lo largo de las ocho sesiones, los cuales me enseña entusiasmada para que pueda descubrir el gran potencial de una niña que habla de la perspectiva, los colores y la abstracción, algo que parece dominar sin problema.

Una mesa abarrotada de libros y manuales de arte marca también el ilustrado viaje que han realizado sus asistentes. Así, mientras el primer día comenzó con Matisse y la importancia del impulso interno, la última sesión habla de Picasso y la libertad de las líneas, haciendo que piensen en aquel malagueño que en su madurez dibujaba como un niño y en su niñez se auto comparaba con Miguel Ángel. Pero esos instantes en los que el grupo aprende, observando el pasado de destacados artistas, no son de adoctrinamiento. Jesús se ha puesto de cuclillas, a ras de suelo, e instintivamente se ha creado un corro que observa y dialoga sobre pinturas azules.

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Es curioso porque, dentro del círculo que forman las sillas de estos ‘artistas’, se ha creado otro más reducido y cercano, algo que conecta perfectamente con la temática del último día: el dibujo colectivo.

Llega el momento de comunicar, de mancharse las manos con pasteles, carboncillos y rotuladores. La libertad es esencial y, aunque se haya indicado la temática del verano y las vacaciones, los puntos de vista y sus proyecciones son muy dispares. No obstante, el conjunto es fundamental.
Consciente de que entre unos y otros pueden inspirarse , Jesús les invita a que enseñen los dibujos, a la par que toma alguno y como si de una rápida danza se tratase se desplaza por el espacio, destacando cada detalle de las obras en proceso.
El silencio de voces también se presencia en algunos momentos, pues la concentración y el interés son tales que, cada una de las diecinueve personas que forman el grupo se sumerge en el mundo que plasma. Se siente cada color y cada trazo en unas imágenes que mezclan lo onírico con lo real, que hablan de trenes, lagos, rosas y ciudades. Pero, sobre todo, marcan la forma de ser de cada uno de sus asistentes. Como la minuciosidad y el detalle de Angélica o la alegría y delicadeza de Lola.

En ocasiones las palabras también se vuelven esenciales a la hora de crear imágenes, por ello se recitan los versos de Antonio Machado en Campos de Castilla con su “En abril aguas mil” y, mientras se piensa en la mirada a través de la ventana, surgen nuevos dibujos.

Cuando la persona que dirige el taller siente que, por medio del arte, disciplina y juego van de la mano, es claro que el dinamismo no puede faltar ya que “cuanto más libre eres, mejor es el dibujo”. Así, la apertura y la inocencia en la mirada es otra de las cosas que se intentan inculcar; ver más allá de la simple apariencia. “La goma no es para borrar, es para seguir pintando”.

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Sin embargo, para tratar el ego, olvidarse de él y dejar de pensar en lo que uno puede hacer bien o mal, es necesario un conjunto donde “escuchar visualmente”. Creando, por medio de la contemplación,  una unidad plural que interactúa a favor de la diversidad y la conexión de las diferencias.
De esta forma, las últimas actividades se realizan en grupo. Los dibujos se disponen en el suelo mientras, entre idas y venidas de nuevos interventores, las líneas que uno inició serán concluidas por otra persona con nuevos conceptos.
Aunque pueda parecer algo más caótico, los resultados demostraron que el trabajo colectivo ayuda a desarrollar mucho más la mente, eliminando prejuicios y realizando actividades que en solitario no nos atreveríamos. Algo que plasmó a la perfección la participación y las risas en un mural donde hasta el cuerpo invadía el papel, demostrando que el conjunto embellece las iniciales líneas solitarias.

Al fin y al cabo, y como expresó Jesús Placencia, “esto del dibujo, no deja de ser una metáfora de la vida”.

Texto: Lidia Torres (Fundación ONCE)

Fuente Blog Arte y Cultura Fundación Once 

Taller de pintura

El pasado 5 de mayo, comenzó en La casa encendida de Madrid, un taller de pintura llamado “el dibujo como instrumento de desarrollo”. Jesús Plasencia, encargado de dirigirlo advirtió desde un primer momento que, tener una discapacidad no tenía por qué limitar el día a día de las personas, él mismo, padece discapacidad auditiva.

Jesús hablaba de las ventajas del dibujo y afirmaba que no encuentra ningún tipo de barreras para la vida, es un arte libre y a la hora de dibujar, la discapacidad puede ser un estímulo más que una traba, el arte es libre. En este taller “todo vale”.
Antes de empezar a dibujar, los alumnos se familiarizan con los materiales dados por el profesor y se interesan mucho por las diferentes texturas que pueden plasmar en el papel. A la hora de empezar a dibujar, la concentración de todos los alumnos era impresionante, Jesús cuenta con una habilidad especial para dirigir este tipo de talleres, mostrándose cercano y cariñoso en todo momento.

Asistieron personas desde los 20 hasta los 67 años. A la hora de hablar de arte, lo hace de la importancia del arte abstracto basado en la esencia de cada persona y enseña la técnica de mezclar colores afirmando que “el color es pura magia”.

Con sus palabras es capaz de captar la atención de cada uno de los alumnos en todo momento. Para él, es importante hablar de la importancia de las luces y las sombras y cómo se pueden conseguir a través de diversas técnicas. Pero es más importante mencionar las diversas actividades que aprendieron para conseguir, entre otras cosas, el relieve arrugando una hoja de papel y dibujar sobre ella. Uno de los ejercicios más interesantes, sin duda, fue uno que consistía en plasmar las emociones en un dibujo, dando rienda suelta a la imaginación y dejando libertad a los participantes.
En conclusión, un taller muy dinámico, con mucha libertad de expresión en el que, además de dibujar, también se aprende a dar rienda suelta a la imaginación a través de diferentes ejercicios y sobre todo saben transmitir la importancia de romper las barreras en la vida de la gente con discapacidad.

Texto y fotos: Paloma Muñoz

Fuente Blog Arte y Cultura Fundación Once 

 

 

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